3 aps CAPITULO 7 Atención Primaria de Salud y Medicina General Integral
eficiente y humano, de alta calidad
científico-técnica a un costo
sostenible.
En este sentido, en la década
de los 40, la respuesta de los médicos
generales se manifestó
en la creación de academias y colegios dedicados a la
medicina general para impulsar
una práctica médica
basada en el modelo del médico de familia.
A finales
de los años 60, el informe de la Comisión
Millis de los EE.UU. (1966) y el informe del Comité Adjunto de Educación para la Práctica
Familiar del Consejo de Médicos para
la Educación Médica cons- tituyeron
elementos referentes de gran valor para la crítica a la práctica
y educación médicas,
dirigidas a la superespecialización
y al desarrollo de los programas de
especialización en medicina familiar. El primero aseguró la existencia de una prestación de servicios a la salud cada vez más fragmentada y la
necesidad de su transformación hacia
una práctica médica integral, y el
segundo aconsejó la formación de un nuevo tipo
de especialista: el médico de familia.
En Canadá, donde
se fundó el Colegio de Médicos de
Familia (1954), se inició la formación de posgrado en medicina familiar
en 1966. Mientras
en EE.UU. en 1969, se aprobó la medicina familiar
y se crearon los programas educativos
de posgrado. En 1970, en Chicago, en
la Cuarta Conferencia Mundial de Médi- cos
Generales bajo el lema “La Unidad Familiar en la Atención de Salud”, se estableció
la WONCA.
En América Latina
y el Caribe la concientización para
el desarrollo de programas de medicina familiar en las universidades médicas, se inició a partir de la década de los 60. En la década de los 70
comenzó a aplicarse la formación posgradual de la medicina
fami- liar en México, Brasil,
Bolivia, Costa Rica, Argentina, Colombia, Ecuador y Venezuela, entre otros.
En Australia, en 1973, se estableció el Programa de Medicina Familiar
y la formación de pregrado
con medicina comunitaria y en 1974,
se introdujo la especialidad de medicina familiar.
En Israel se inició el primer programa
de medicina familiar
en 1979. En Singapur, desde 1971, existía
la práctica general
de medicina comunitaria y la especialidad de medicina fa- miliar comenzó
en 1987. En Filipinas empezó en 1976.
En 1978 se celebró, con la participación de más de 140 países,
la Conferencia de Alma Ata, que
concluyó con la Declaración de Alma Ata en la que se aprobó la estrategia de atención primaria
como la pertinente para
alcanzar “Salud para Todos”.
En
1981, se creó el Centro
Internacional para la Medicina
Familiar.
En 1991, la Declaración de WONCA sostiene: “El papel del médico general/familia en los sistemas
de
atención de salud”,
y en 1994 se efectuó,
en Canadá, la Conferencia
Conjunta OMS/WONCA que se publicó en
el documento Haciendo el ejercicio médico
y la formación médica más adecuada a
las necesidades de la población: la
contribución del médico de familia. Ambas
conferencias constituyeron fuentes de impulso
para el desarrollo de la medicina familiar.
En 1996, se
realizó en Buenos Aires la Reunión Regional para la América
sobre “Medicina Familiar
en la Reforma de los Servicios de Salud”. Algunos de los aspectos considerados en la
declaración emanada de dicha reunión, fueron los siguientes:
- Por las características particulares de la práctica
de
la medicina familiar, los países deben utilizarla como estrategia básica para responder integralmente a los propósitos de la reforma de los sistemas
de salud y, en particular, a las necesidades de la gente.
- En los sistemas de educación médica de cada país,
las instituciones formadoras de
recursos humanos deben involucrarse en la definición del perfil y en la formación de los profesionales necesarios para la atención médica primaria, bajo el
contexto de la reforma de los sistemas de salud.
- El entrenamiento de los especialistas en medicina
familiar requiere,
indispensablemente, un programa de posgrado
residencial de alta calidad,
que responda a las necesidades de una fuerza de trabajo equilibrada con las
otras especialidades.
- Ante las necesidades inmediatas de algunos países por
contar con una masa crítica de
médicos de familia a corto plazo, se pueden
diseñar y operar programas de reconversión con carácter transicional y temporal.
Fundamentación de la atención
primaria de salud
Hoy se reconoce que la APS contiene los elementos esenciales para guiar la política de salud para todos y con todos en el siglo XXI, y es la
principal vía para garantizar
opciones concretas de acceso a la atención médica
y al consiguiente mantenimiento y promoción de
la salud. Esta estrategia permite enfrentar con éxi- to si se cumplen sus principios básicos, un grupo de procesos objetivos y subjetivos propios
del grado de desarrollo socioeconómico actual,
entre los que pueden citarse los siguientes:
-
Reconocimiento del
derecho a la salud: como de- recho de
todo ser humano, sin distinción de raza, religión,
ideología política, o condición económica o social
en el marco de la inequidad y la inaccesibilidad económica, geográfica y sociocultural para
grandes grupos poblacionales.
-
Crisis fiscal: tendencia
al fin del Estado benefactor vs.
modelo salud-mercado.
- Situación de la formación
de recursos humanos:
•
Aumento de la fuerza
de trabajo médica
superes- pecializada desempleada.
•
Reestructuración
de departamentos académicos para planes de estudio orientados
a la APS.
•
Creación de departamentos de medicina familiar
para la docencia.
•
Médicos generales
como resultado de la reforma
de salud.
•
Medicina preventiva
como centro de la reforma de salud: implicaciones para los planes de estudio
de pregrado y posgrado.
- Tipo de prestación de servicios:
•
Reconocimiento de que
la asistencia de salud, centrada en
la atención hospitalaria, no puede por
sí sola resolver los problemas de salud de la
población.
•
Tendencia a la fragmentación de la práctica médica.
•
Uso
indiscriminado e irracional
de tecnologías.
•
Incremento del peligro de iatrogenia en las áreas biológica
y psicológica.
- Transición demográfica:
•
Crecimiento de la población
mundial.
•
Gran proporción de
hombres y mujeres en edad activa.
•
Aumento acelerado
del grupo humano
de adultos mayores. (Álvarez Sintes, 2006) reporta
que en términos absolutos, entre los
años 2000 y 2005, 57 000 000 de
personas mayores se sumarán a los 41
000 000 existentes, y entre el año 2025 y 2050 ese incremento será de 86 000 000.
•
Migración rural hacia las ciudades.
- Transición epidemiológica:
•
Cambio en el perfil
epidemiológico con incre- mento de
las enfermedades crónicas no trans- misibles y de problemas
de salud de origen eminentemente social.
•
Creciente control de las enfermedades transmisibles.
•
Permanencia en grandes grupos humanos de enfermedades infectocontagiosas, prevenibles por
vacunas o tributarias de ser disminuidas con
acciones educativas y de promoción
sanitaria.
- Aumento de los costos:
•
Incremento de los costos de la tecnología sanitaria.
•
Impacto financiero de las enfermedades crónicas no
transmisibles.
• Aumento progresivo de los costos de la práctica
médica.
- Necesidad del reconocimiento de la importancia de la dimensión sociosicológica:
•
Reconocimiento de la necesidad de intervención sociosicológica como un método
fundamental para el desarrollo del
proceso de atención a la salud en la contemporaneidad.
•
Incremento de las
necesidades subjetivas de la población
a partir de la existencia de un mayor conocimiento
sobre la salud.
•
Urgencia de una
relación médico-paciente más personalizada,
más comunicativa y más partici- pativa.
•
Desarrollo de las
relaciones puramente contrac- tuales entre el médico y el paciente.
•
Aumento de demandas
legales de los pacientes por mala praxis médica.
•
Creciente
insatisfacción de los pacientes y sus familiares por inadecuada comunicación de información y
afecto por parte del médico y el equipo
de salud.
•
Necesidad de cambios
en el estilo de vida para promover
salud.
•
Aumento de las exigencias de la sociedad
a los médicos, caracterizado
por: tendencia a la autonomía de los pacientes
vs. al paternalismo y
hegemonismo médico, e incremento del nivel cultural
de la población.
•
Vulnerabilidad
sociosicológica en el marco del deterioro de las condiciones de existencia social:
enfermedades de fin de siglo como soledad, sui- cidio, violencia y drogadicción.
Los factores que
han sido enunciados contribuyen decisivamente a que se desarrolle una nueva estrategia de atención médica, como respuesta a una necesidad objetiva
de la sociedad; por esta causa, vienen
desarro- llándose varios procesos desde la década de los 60, que se han fortalecido a partir de 1980, y son los siguientes:
- Resurgimiento de la medicina
de familia.
- Desarrollo y fortalecimiento de la APS.
- Declaración de Alma Ata en 1978.
- Declaraciones de Edimburgo en 1988 y 1993.
- Formación de recursos humanos de pregrado y pos- grado con enfoque comunitario.
En la actualidad, existen
en el mundo dos vertientes fundamentales de APS:
- Modelo biomédico. Que enfoca la atención médica
para el individuo en un sistema basado en el encuentro.
- Modelo biosicosocial más amplio. Que enfatiza el servicio de salud a la colectividad al
igual que el servicio individual, y también se llama atención
primaria orientada a la comunidad.
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